En este mes de Agosto se ha ratificado por Argelia el Acuerdo-Marco de Cooperación de las capacidades productivas firmado con China en Octubre del año pasado.
El objetivo de este instrumento es "establecer una plataforma de intercambio de experiencias entre las partes, y animar a las empresas y establecimientos de los dos paises para desarrollar ventajosamente su cooperación en materia de refuerzo de las capacidades productivas".
Asistimos a una renovación de la buena sintonía entre la dirección política de ambos países, regidos por una ideología que considera la primacía de la política sobre la libertad de mercado. En ambas naciones las grandes corporaciones de capital público o participadas por el Estado y los oligopolios siguen teniendo un peso fundamental en la economía y constituyen una de las principales correas de transmisión de las decisiones de la dirección del país.
Argelia busca desarrollar su industria, muy afectada por los problemas endémicos asociados a su aislamiento de las economías desarrolladas y la debilidad del consumo interno y el ahorro/inversión. La UE exige para colaborar en el desarrollo la apertura a sus empresas (ya que son éstas las que disponen de la tecnología y conocimientos necesarios), lo que obligaría a renunciar a la política nacionalista (participación extranjera limitada al 49%, libertad de circulación de capitales, ...).
La alternativa es, como señalamos, China. El gigante asiático busca influencia política, mercados y materias primas. Para ello no tiene inconveniente en invertir parte de las inmensas bolsas de divisas generadas por sus exportaciones y Africa (como Sudamérica) es objetivo desde hace más de una década. La dirección centralizada facilita la negociación como les gusta a los dirigentes argelinos, de Estado a Estado y la lógica socialista-nacionalista es común a ambas partes.
Las áreas de cooperación en las que se busca inversión china son:
- Industrias mecánicas;
- Industrias ferroviarias;
- Industrias siderúrgicas;
- Infraestructuras;
- Petroquímica;
- Energías renovables;
- Petróleo y gas;
- Ingeniería;
- Transformación minera;
- Materiales de construcción;
- Electrodomésticos.
Aunque los resultados de este Acuerdo-Marco estén lejanos e inciertos, la aparición de inversiones chinas serán en detrimento de las empresas europeas y sus exportaciones. Particularmente a tener en cuenta los posibles efectos sobre la industria de materiales de construcción, así como la ingeniería, mecánica y ferroviaria. Pero también reafirma la opinión de los políticos argelinos, decididos a exigir inversión extranjera a cambio de licencias de importación.
El objetivo de este instrumento es "establecer una plataforma de intercambio de experiencias entre las partes, y animar a las empresas y establecimientos de los dos paises para desarrollar ventajosamente su cooperación en materia de refuerzo de las capacidades productivas".
Asistimos a una renovación de la buena sintonía entre la dirección política de ambos países, regidos por una ideología que considera la primacía de la política sobre la libertad de mercado. En ambas naciones las grandes corporaciones de capital público o participadas por el Estado y los oligopolios siguen teniendo un peso fundamental en la economía y constituyen una de las principales correas de transmisión de las decisiones de la dirección del país.
Argelia busca desarrollar su industria, muy afectada por los problemas endémicos asociados a su aislamiento de las economías desarrolladas y la debilidad del consumo interno y el ahorro/inversión. La UE exige para colaborar en el desarrollo la apertura a sus empresas (ya que son éstas las que disponen de la tecnología y conocimientos necesarios), lo que obligaría a renunciar a la política nacionalista (participación extranjera limitada al 49%, libertad de circulación de capitales, ...).
La alternativa es, como señalamos, China. El gigante asiático busca influencia política, mercados y materias primas. Para ello no tiene inconveniente en invertir parte de las inmensas bolsas de divisas generadas por sus exportaciones y Africa (como Sudamérica) es objetivo desde hace más de una década. La dirección centralizada facilita la negociación como les gusta a los dirigentes argelinos, de Estado a Estado y la lógica socialista-nacionalista es común a ambas partes.
Las áreas de cooperación en las que se busca inversión china son:
- Industrias mecánicas;
- Industrias ferroviarias;
- Industrias siderúrgicas;
- Infraestructuras;
- Petroquímica;
- Energías renovables;
- Petróleo y gas;
- Ingeniería;
- Transformación minera;
- Materiales de construcción;
- Electrodomésticos.
Aunque los resultados de este Acuerdo-Marco estén lejanos e inciertos, la aparición de inversiones chinas serán en detrimento de las empresas europeas y sus exportaciones. Particularmente a tener en cuenta los posibles efectos sobre la industria de materiales de construcción, así como la ingeniería, mecánica y ferroviaria. Pero también reafirma la opinión de los políticos argelinos, decididos a exigir inversión extranjera a cambio de licencias de importación.

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